¿Por qué tanto debate público-privado en la educación?




Siempre me pregunto por qué el sector de la educación es prácticamente el único en el que se critica o se menosprecian las opciones privadas o concertadas. A raíz de esta entrevista a mi amigo Chisco Álvarez García, vicerrector de la Universidad Pontificia de Salamanca, he querido escribir algunos pensamientos.


(enlace a la entrevista aquí)

 

Un médico puede trabajar en el sector público (funcionario) y a la vez en un hospital privado o incluso tener su propia consulta particular. No hay ningún problema con eso, incluso hay cierta sensación de prestigio en todo ello. Los hospitales o seguros privados son un complemento hoy en día muy necesario e incluso están (en parte) sostenidos con fondos públicos (modelo concertado).

 

Un miembro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (funcionarios) puede trabajar o asesorar paralelamente en agencias de seguridad privadas o en centros de formación de futuros policías o guardias civiles. Todos asumimos la necesaria existencia de compañías de seguridad privadas porque cubren un nicho de mercado que lo público no puede abarcar. Incluso hay administraciones públicas que contratan empresas privadas para temas de seguridad (modelo privado/concertado).


Últimamente ha surgido también una polémica por la forma en la que muchos jueces se dedican, desde hace muchísimos años, a formar a opositores a la carrera judicial cobrando además en "B".

 

Hay otros muchos ejemplos de trabajadores de muchas ramas del sector público de que paralelamente trabajan en empresas del sector privado o que hacen uso de servicios privados. Como ejemplo tenemos que entre un 70 y un 80 por ciento de los FUNCIONARIOS optan por la sanidad privada pagada en su totalidad por fondos PÚBLICOS. No pasa absolutamente nada y posiblemente es un modelo necesario. También podríamos hablar de la cantidad de maestros y profesores funcionarios que llevan a sus hijos a colegios concertados, lo cual me parece lo más normal y lógico si es la opción que prefieren o que mejor se justa a sus gustos o necesidades. Precisamente refiriéndome a estos dos temas hago una reflexión: últimamente ha habido mucha polémica por el tema del fin de la concesión de MUFACE y hubo que encontrar una solución porque la sanidad PÚBLICA no podía asumir de repente a 1,5 millones de FUNCIONARIOS. Salvando las distancias: ¿sería capaz la educación pública capaz de asumir y mantener al casi 30% del volumen total de estudiantes que actualmente están en la enseñanza concertada?

 

Si se habla de lo privado o de lo concertado en la educación la gente se rasga las vestiduras. Si un maestro trabaja en una escuela concertada es considerado casi como un maestro de "segunda", un "enchufado" o un ser casi indigno que gana un sueldo pseudo público sin merecerlo o casi aprovechándose del contribuyente. Se da por hecho (metiendo todo indiscriminadamente en un mismo pack) que todas las universidades privadas son chiringuitos donde te regalan títulos y que todas las públicas son los únicos sistemas ideales y legítimos para formar a nuestros estudiantes. 

 

He estudiado en colegios concertados y públicos. He estudiado en universidades públicas y privadas y he elegido en cada momento la opción que más me ha convenido por temas de oferta educativa pero también por conciliación y adecuación a mis circunstancias personales o profesionales. En todos esos centros he encontrado magníficos profesionales y otros no tanto. Creo que a estas alturas es más que evidente y está más que demostrado que no hay demasiada diferencia ni en eficiencia y en profesionalidad entre los que acceden a la docencia por méritos o los que lo hacen a través de unas oposiciones, sobre todo tal y como están planteadas en la actualidad. 

 

He tenido la "suerte" de pertenecer a uno de los sectores más olvidados y a veces maltratados de la sociedad: la antigua clase media. Me crié en una familia de clase media estándar con un ÚNICO progenitor trabajador que tenía un empleo estable por cuenta ajena y cuya nómina era normal, lo que significa que NUNCA pude optar a ningún tipo de beca o ayuda. Como trabajador en España me pasó lo mismo: por ser mi mujer y yo ambos ORGULLOSOS maestros indefinidos en la concertada y, por lo tanto clase media con dos sueldos NORMALES, nuestros hijos NUNCA han podido optar a ningún tipo de becas. Esto quiere decir que cuando he estudiado (y lo sigo haciendo, ahora un Doctorado en una universidad pública) o cuando he tenido que elegir opciones para mis hijos, lo he hecho desde la "suerte" y desde la libertad de poder y querer elegir y/o PAGAR la opción que más me ha convenido en cada momento, sin criticar o sin intentar de menospreciar otras opciones igualmente dignas.

 

Quizá que esta polémica se dé casi exclusivamente en la educación tiene que ver con que este es un sector en el que nosotros mismos no nos damos a valer lo suficiente como colectivo y que además es un objetivo de crítica fácil que hace a su vez que no se critiquen otros sectores donde los problemas, las injusticias y los excesos sí son evidentes y preocupantes.

 

Siempre he sido un firme y convencido defensor de lo público, sobre todo después de vivir y, en parte, padecer un sistema como el de los Estados Unidos. Eso sí, tengo claro que lo público es tan necesario como necesario es que se GESTIONE y se USE con responsabilidad, con sentido común y con eficacia. Hasta que no asumamos que el problema de lo público está en cómo se gestiona de forma global y no en la existencia de otras opciones, seguiremos inmersos en debates tan estériles como interesados.

 

Por cierto, este tema no es una cuestión de ideologías porque muchas veces el camino entre la ideología y la hipocresía y la incoherencia es más corto de lo que parece.

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